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Boletín 376:Tasa de Natalidad en Estados Unidos desciende a niveles más bajos en su historia

 
Tasa de Natalidad en Estados Unidos desciende a niveles más bajos en su historia

Redacción PRI
09 de octubre, 2017

Según datos recientes del Centro Nacional de Estadísticas de la Salud (NCHS, por sus siglas en inglés), la tasa de natalidad en Estados Unidos cayó a récords históricos de 62.0 nacimientos por 1.000 mujeres en edad reproductiva durante el último año de la administración Obama. En el 2015, ya había llegado a 62.5 y la tendencia no parece detenerse, pues el pronóstico del NCHS es que sea menor a 61.5 para el primer trimestre del 2017.

La actual tendencia decreciente en la tasa de natalidad es muy similar a la experimentada en el 2007 por efecto de la gran recesión económica, según se puede apreciar en el siguiente cuadro.

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Varios estudios han demostrado que la incertidumbre sobre el desempleo[1],[2] y el empleo[3] afectan negativamente las tasas de natalidad en general y lleva a los jóvenes a posponer el matrimonio. Tanto el desempleo masculino como el femenino afectan la natalidad, aunque el efecto sigue siendo más fuerte para el desempleo masculino[4] En los países desarrollados, es muy frecuente que la natalidad disminuya cuando el PBI decae.[5] Esta disminución también está asociada al PBI per cápita, al nivel de ingresos per cápita, las protestas por desempleo y la confianza del consumidor.[6]

Los jóvenes adultos que juegan un papel importante en la contribución a la tasa global natalidad. Y el impacto de la Gran Recesión 2007-16 ha recaído fuertemente sobre ellos. Muchos adultos jóvenes han tenido que luchar muy duro para ingresar a la fuerza laboral, encontrar vivienda asequible y acumular riqueza, requisitos necesarios para casarse y formar una familia en la sociedad estadounidense contemporánea.

La Gran Recesión también ha afectado particularmente a los hispanos en Estados Unidos que fueron los que contribuyeron fuertemente a que no decaiga la natalidad en décadas pasadas. Entre 2007 y 2015, las mujeres afroamericanas y blancas no hispanas disminuyeron sus tasas de natalidad en 7.3 y 1.7 nacimientos por cada 1,000 mujeres respectivamente. Las hispanas lo hicieron en 25.7 nacimientos por cada 1,000 mujeres en el mismo periodo.[7]

Según NCHS, la tasa global de fecundidad en Estados Unidos fue de 1,84 en el 2015. Es decir, 1,84 hijos cada mujer en toda su vida reproductiva. Esta tasa se sitúa por debajo de la cantidad de nacimientos necesarios para el reemplazo de la población. Según el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, la tasa global de fecundidad de reemplazo en Estados Unidos se estima en un promedio de 2.07 entre 2015-2020.

Si las tasas de natalidad y de inmigración continúan disminuyendo, el impacto en la economía estadounidense podría ser significativo. El crecimiento de la población, o más específicamente un aumento de la fuerza de trabajo, es un factor determinante en el crecimiento económico. Los economistas estiman que hasta un tercio del crecimiento económico es atribuible a los jóvenes que se agregan a la fuerza laboral todos los años.

Las bajas tasas de natalidad llevan inexorablemente al envejecimiento de la población. A medida que los Baby Boomers se jubilan, Estados Unidos está enfrentando un aumento sustancial en la tasa de dependencia de jubilados sobre trabajadores. Los adultos en edad laboral deben reemplazar la productividad perdida por los jubilados y pagar el mantenimiento de programas como el Seguro Social y Medicare.

Para mantener los niveles de productividad, se debe trabajar más horas o posponer la jubilación. Dado que no hay más de 24 horas al día y elevar la edad de jubilación aporta unos pocos años adicionales, sólo hay una forma de compensar la pérdida de productividad: controlar la variable demográfica. Salvo un gran cambio tecnológico que aumente la productividad y la eficiencia, el factor demográfico tendrá un efecto de determinante sobre la economía.

¿Volverán a crecer la tasa de natalidad? En la medida que Estados Unidos salga de la Gran Recesión y en la medida que la política económica de Trump estimule el crecimiento, pueda ser que aumente nuevamente. Después de todo, esto pasó después de la Gran Depresión de 1929.

Pero esta vez la recuperación demográfica es poco probable que sea tan vigorosa como el Baby Boom post segunda guerra mundial. La sociedad estadounidense ha cambiado. Es improbable que las tasas de natalidad alcancen esos niveles porque el deseo de tener niños ha disminuido.

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En las últimas décadas, las mujeres han optado por posponer la maternidad. Y lo hacen cada vez más tardíamente. Ese cambio se ha producido en todo Estados Unidos. La tasa de natalidad de las mujeres en el grupo de 30 a 34 años de edad ha superado ya el grupo de 20 a 24 años de edad. Hay muchas menos novias adolescentes que en años pasados, y más y más mujeres jóvenes que eligen la universidad y no la maternidad.

Una población más educada es, por supuesto, vital para un crecimiento económico sostenido. Pero también lo es una tasa de natalidad saludable. ¿Será que las parejas jóvenes simplemente posponen la maternidad hasta haber terminado su educación? ¿O es que ya muchas la están descartando para siempre?

Puede ser demasiado pronto para saber cómo se comportará la natalidad después de la Gran Recesión dejada por Obama. Cuando la recesión golpeó, muchas parejas parecían simplemente posponer los hijos. Los datos recientes parecen indicar que muchos no pospusieron sino bajaron sus metas de fertilidad. La fertilidad retrasada es fertilidad negada como queda demostrado una vez más.

En nuestra opinión,una posible solución es la expansión del Crédito Tributario por Hijos (CTC). El senador Marco Rubio ha defendido desde hace mucho tiempo aumentar ese crédito máximo de $ 1,000 hasta $ 2,500, así como hacerlo totalmente reembolsable. Un CTC totalmente reembolsable reduciría los impuestos de las familias trabajadoras en todos los ámbitos. Esto a su vez sería una poderosa razón para tener otro hijo más. Porque a fin de cuentas, los niños son el único futuro que tiene una familia o una nación.

[1] D’Addio AC, d’Ercole MM. Trends and determinants of fertility rates: The role of policies. OECD Publishing; 2005 Sep 2.
[2] Schmitt C. Gender-specific effects of unemployment on family formation: a cross-national perspective 2008; SOEPpaper No. 127; DIW Berlin Discussion Paper No. 841.
[3] Sobotka T, Skirbekk V, Philipov D. Economic recession and fertility in the developed world. Population and Development Review 2011; 37(2): 267-306.
[4] According to observation made by: Sobotka (2011).
[5] Relationship dissipates in multivariate model, however. See Sobotka (2011).
[6] Fokkema T, de Valk H, De Beer J, van Duin C. The Netherlands: Childbearing within the context of a “Poldermodel” society. Demographic Research 2008; 19(21): 743-794.
[7] Calculated using data from: Martin JA, Hamilton BE, Osterman MJK, Driscoll AK, Mathews TJ, Division of Vital Statistics. Births: Final data for 2015. National vital statistics reports. Hyattsville, MD: National Center for Health Statistics 2017; 66(1): 32-33.