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Boletín 379: Nuevo Paradigma, Nuevo tipo de Liderazgo

 

 Nuevo Paradigma, Nuevo tipo de Liderazgo

 

Por Carlos Polo y Carlos Beltramo
7 de diciembre, 2017

 

Cambio Paradigma Principal
En muchas organizaciones existe gran dificultad para entender que, aunque la Verdad no cambia, el mundo en que vivimos sí lo hace. La consecuencia negativa de no entenderlo es que frecuentemente se aferran a cuestiones formales y pierden de vista los objetivos de fondo. Suele pasar que aquellos medios que fueron muy útiles en determinadas circunstancias, ya no tienen la misma eficiencia cuando éstas varían y pueden llegar a convertirse en pesadas cargas.

Si las circunstancias del mundo cambian, es necesario adaptarse a las nuevas circunstancias y mantenerse abierto a un continuo aprender y re- aprender. Eric Hoffer decía: “En tiempos de cambio drásticos quienes estén abiertos al aprendizaje se adueñarán del futuro, mientras que aquellos que creen saberlo todo estarán muy bien equipados para un mundo que ya no existe”.

Ciertamente ya no vivimos en un mundo que se rige por la búsqueda de la Verdad y del bien común sino por conflictos de intereses enmarcados en la prioridad del “capricho emocional” y la posibilidad de construir la posverdad. En otras palabras, las coyunturas que enfrentaron en el pasado como debates académicos ahora se han convertido en batallas políticas, en su más amplia acepción, donde hay partes que buscan imponerse.

Estamos en el mundo de la posverdad y de los fake news. En Noviembre del 2016, el Diccionario de Oxford eligió “post truth” como la palabra del año. Según Oxford, la palabra “post truth” es un adjetivo que “denota circunstancias en que los hechos objetivos influyen menos en la formación de la opinión pública que los llamamientos a la emoción y a la creencia personal”. Ralph Keyes en su libro “The Post-truth Era” afirma que la base de toda esta mentalidad en lo que llama la “rutinización de la deshonestidad”. Es decir, para la mayoría de las personas en el mundo actual mentir ya no le produce sentimientos de vergüenza o remordimientos. Si lo que desean hacer entra en conflicto con sus valores, están más predispuestos a cambiar sus valores que sus deseos o acciones.

La sociedad está ahora construida en función del capricho emocional. De la dictadura del relativismo se ha pasado poco a poco a algo que hemos definido como “dictadura del capricho emocional”. En estas nuevas coordenadas, la persona ya ni siquiera se pelea con la realidad. Simplemente pasa sobre ella y relata su propia versión de las cosas en los medios, especialmente los digitales y las redes sociales. Cree literalmente lo que le da la gana, lo que arbitrariamente sale de esa emocionalidad desbocada y caprichosa, y es incapaz de aceptar que la realidad pueda estar contradiciendo sus deseos. Y además lo hacen de manera impositiva hacia todos los demás, del mismo modo que un niño pequeño expresa un capricho a sus padres y hace una pataleta en el supermercado o en la vía pública o en la iglesia, si no consigue lo que desea.

En este “mundo de la posverdad y del capricho emocional” ya nada es cierto o falso, mentira o verdad. Se ignoran los hechos si contradicen las creencias o sentimientos, y ya no hay que probar nada: mostrar evidencias puede llegar a ser totalmente inútil. Cada individuo o grupo va creando un relato a la medida de sus deseos. Y ese relato se constituye en una “realidad” que la persona o el grupo siente y defiende como “la verdad”, adquiriendo convicciones fortísimas, más allá de cualquier explicación o, incluso, de evidencias de primera mano.

Si hay un fenómeno que puede graficar mejor todas las características de este nuevo paradigma, es el elevado nivel de cinismo en los políticos. Uno compara a un presidente de hace unos 30 o 40 años con uno actual y puede ver claramente la diferencia. Antes se podía esperar que un político tome en cuenta las razones o hechos que contradecían sus decisiones. Se podía dialogar con él y tener alguna esperanza de que actúe en consecuencia, aunque sea por guardar las apariencias. Hoy eso ya no sucede y todos asumen como algo normal que un político contemporáneo hará todo lo que éste en sus posibilidades para salirse con la suya a pesar de todas las evidencias en su contra.  

Entonces… ¿seguiremos relacionándonos con los políticos pensando que se comportan como lo hacían hace 3 o 4 décadas? Pues, definitivamente no.

Esto es muy parecido a la solución que plantean algunos antibióticos frente a la resistencia bacteriana. Los antibióticos antiguos como la amoxicilina fueron eficaces hasta que algunas cepas bacterianas lograron desarrollar resistencia a la droga. Hoy las infecciones bacterianas ya no ceden con el uso exclusivo de amoxicilina. Tiene que agregarse el ácido clavulánico que vence esta resistencia y la amoxicilina termina el trabajo como antaño.

Así vemos que en la actualidad ya no es suficiente acercarnos a los políticos con la fuerza de la razón y la evidencia científica. El elevado nivel de cinismo de los políticos es la resistencia frente a la cual los medios eficaces del ayer ya no producirán los mismos efectos. Se hace cada vez más imprescindible que asumamos el rol de ser actores políticos y hagamos uso de la presión para vencer esa “resistencia”.

En estas nuevas circunstancias… ¿estamos mejor o peor?

Pues estas nuevas circunstancias no son ni mejores ni peores. ¡Sólo son diferentes! Para aquellos que creen en un fin trascendente, la vida se rige por principios inmutables. Por lo tanto, los cambios sociales son tan sólo circunstancias que exigen adaptación y quizás un replanteamiento de medios.  

Al estar en un paradigma diferente al de hace algunas pocas décadas, todo tiene que ser pensado de nuevo para adaptarse conservando las convicciones fundamentales intactas. Es necesario aprender “un nuevo idioma” para transmitir las ideas de siempre. Si no lo hacemos corremos el riesgo de quedar al margen y de que el mundo se siga conformando por personas que no hacen el mínimo esfuerzo de reflejar la verdad y el bien común.

    Population Research Institute desde hace más de 20 años viene desarrollando herramientas de participación ciudadana que permiten entender las coordenadas del juego político y social actual e intervenir eficazmente y obtener los logros que se desean. Ha proporcionado entrenamiento a más de 1,800 activistas de más 100 organizaciones en 18 países de América y Europa.

Nuevo Paradigma, Nuevo tipo de Liderazgo