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Boletín 129: Alto a los Abortos Selectivos por Sexo en los Estados Unidos

 NIña y panzapor Steven W. Mosher 

“Existe el hecho que puede haber demasiadas hijas, pero nunca demasiados hijos” es el testimonio que permanentemente recibe la Dra. Sunita Puri de mujeres, como ella misma, de origen asiático o indio residentes en Estados Unidos. La doctora que realiza su práctica profesional en la zona de la Bahía de San Francisco, California, investiga por qué las mujeres con ascendencia de la India tienen prisa en saber el sexo de sus niños por nacer, y por qué muchas de ellas optan por el aborto cuando se enteran que se trata de una niña.  

La Dra. Puri entrevistó a 65 mujeres inmigrantes que habían buscado elegir el sexo del bebe por nacer. Su estudio, publicado este año en “Social Science and Medicine”, descubrió que un sorprendente 89% de mujeres embarazadas de niñas, abortaron durante el estudio y que casi la mitad ya había abortado niñas. Estas mujeres contaron cómo habían sido maltratadas por sus familias cuando se enteraron que sus bebés por nacer eran niñas, como sus esposos y parientes las empujaron, patearon sus abdómenes, les negaron alimento, agua, descanso, con intenciones de inducirles un aborto. Incluso mujeres embarazadas de niños, le contaron del sentimiento de culpabilidad que tenían, por abortos selectivos por sexo, y de su incapacidad de “salvar” a sus hijas.

Legal y frecuente en Estados Unidos

Casi nueve de cada diez norteamericanos se oponen al aborto por razones de selección del sexo, pero tales actos de violencia de género no son ni ilegales ni poco frecuentes en los Estados Unidos. Las leyes permisivas del aborto y las máquinas ultrasonidos de alta resolución hacen que sea muy fácil detectar y eliminar a las hijas no deseadas antes de nacer. 

A pesar de la reciente ola de publicidad negativa que orienta la atención pública hacia estos crímenes, todavía uno puede encontrar propaganda de clínicas abortistas ofertando abortos selectivos por sexo en los periódicos como el New York Times.

Cualquiera que haya vivido y trabajado en comunidades norteamericanas de origen asiático, como yo lo he hecho, conoce que la práctica de abortar selectivamente fetos femeninos es alarmante. Tanto las mujeres como sus hijas son víctimas.

Muchos niegan que estas cosas sucedan en Estados Unidos pero las cifras no mienten. Un análisis de los datos del Censo del 2000 encontró evidencia clara de abortos selectivos por sexo. Los investigadores llamaron “tendencia al hijo en los ratios de sexo”, es decir, un elevado ratio de niños en lugar de niñas a diferencia de la paridad que ocurre de manera natural.   

El estudio del 2008, realizado por los economistas de la Universidad de Columbia, Douglas Almond y Lena Edlund, examinaron el ratio de sexos al nacer entre los niños nacidos en Estados Unidos de padres chinos, coreanos y asiáticos-indios. Encontraron que los primogénitos de los asiáticos mostraban índices de sexo normales al nacer, aproximadamente 106 niñas de cada 100 niños. Si el primer hijo era de sexo masculino, el ratio de sexo del segundo niño también era normal.

¿Pero qué sucedía si el primer hijo era una niña? En ese caso, encontraron que el índice de sexo para los segundos nacimientos era 117, lo que significaba que los hijos segundos tienden a ser niños. Para ponerlo de otra manera, aproximadamente el 10% de las niñas habían sido eliminadas. 

“Esta tendencia al sexo masculino es evidente en particular en los hijos terceros”, informaron. “Si no había un hijo antes, en le siguiente nacimiento los hijos superaron a las hijas en un 50%”. Estas cifras en bruto mostraron que por cada 151 niños, sólo había 100 niñas sobrevivientes. El resto habían sido eliminadas.

Los investigadores muy acertadamente interpretan esto como “una desviación a favor de los hijos varones”, constituyéndose en “una prueba de selección de sexo en la etapa prenatal”. En otras palabras, desde hace una década, las comunidades norteamericanas de origen asiático en los Estados Unidos ya estaban llevando a cabo abortos selectivos por sexo.

También indicaron que el status migratorio de las mujeres de este estudio no variaba las preferencias por los niños varones. De hecho, las madres que eran ciudadanas estadounidenses fueron más propensas a tener hijos. Esto significa que la selección de sexo no se trata de una tradición del país de origen que fácilmente se extingue cuando estas mujeres se hacen residentes norteamericanas. Persiste y por lo tanto señala la necesidad de prohibir el proceso.

Los promotores del aborto tratan de ocultar está terrible realidad

Es difícil decir cuántos abortos por selección de sexo se llevan a cabo en Estados Unidos cada año. Pero consideren que hay 3.9 millones de norteamericanos de origen chino, 2.8 millones de indios de origen asiático y 1.6 millones de norteamericanos de origen coreano viviendo en los Estados Unidos. Las cifras de indios de origen asiático, en particular, se ha duplicado en las últimas dos décadas. Las elevadas tendencias a ratios de sexo encontradas por Almond y Edlund sugieren que, sólo entre estos grupos, decenas de miles de niñas por nacer han sido eliminadas solamente por tener el sexo equivocado.

Aquellos que discuten el PreNDA, lo hacen sobre la base de que el aborto selectivo por sexo no es realmente un problema en los Estados Unidos. Pero están equivocados.

Aún una muerte sería mucho.

Steven W. Mosher es el Presidente de Population Research Institute.